INCIO
PRESENTACIÓN

BLOQUE 1: 
LAS BASES DEL SISTEMA
BLOQUE 2: 
CONCEPCIONES DISCUTIBLES
BLOQUE 3:
 PROPUESTAS ACTUALES
BLOQUE 4:
HACIA EL CAMBIO


DEMOCRACIA ECONOMICA


En un volumen de casi 500 páginas y muy cuidadamente expuesto, Antoni Comin y Lluis Gervasoni coordinan la exposición de un proyecto de organización socio-económica que consideran capaz de sustituir al capitalismo por la vía institucionalmente establecida.


Se trata de un proyecto en cuya fundamentación participan más de veinte intelectuales : (profesores, expertos, asesores, investigadores sociales, etc), y que se apoya en inquietudes y realizaciones existentes en nuestra sociedad actual, con la atención puesta principalmente en cuatro áreas de actividad ya existentes y la orientación original dada por el filósofo y economista americano David Schweickart  en su libro “Más allá del capitalismo”* El proyecto, podría ser suficiente para sustituir la intención meramente economicista e injusta que predomina, por otro que aportaría  una mayor igualdad de oportunidades, equidad en el terreno de la distribución de lo producido socialmente, moderación en el consumo, y  prudencia en el uso de la Naturaleza,  proveedora de bienes básicos para la vida.

Son intenciones que, piensan, podrían ser suficientes para lograr un Sistema más justo, humano y solidario que el actual.  Consideran que para llevarse a cabo, sus gestores tendrían que ser los propios individuos de la base laboral y proponen entonces un sistema cooperativo de producción apoyado por el Estado en sus programas de bienestar y a fin de satisfacer las necesidades y las apetencias humanas, una banca ética para la orientación del crédito, un sistema para regular el consumo responsable por medio de la información veraz, y la atención ecológica utilizando prudentemente la Naturaleza por su capacidad proveedora.  Y todo ello funcionando de acuerdo con los requerimientos del Mercado.

El principal cambio propuesto radica en la producción de los bienes que, al realizarse cooperativamente, no generaría la diferenciación tan marcada en los ingresos recibidos por unos y otros participantes, produciéndose así un mayor acercamiento a la justicia social.


Destacan entonces la propuesta de D. Schweicart para acelerar su desarrollo, lo que conduce a que los medios de producción de la mayoría de las empresas dedicadas a la producción de bienes y servicios pertenezcan al conjunto del estamento social y solamente les sean prestadas a las asociaciones de trabajadores para iniciar su gestión, a cambio de participar en los beneficios que después obtuvieran.

Y prevén la posibilidad de acelerar, por esa vía, el desarrollo del cooperativismo en tanto no necesitarían disponer de bienes propios para la constitución de empresas. Interesante planteamiento inicial mientras no implique una supeditación de las mismas, ni en cuanto al destino de lo producido, ni al tipo de producción que se pretenda hacer, ni a la forma de hacerla.



El proyecto propone reformas, que superan el “Estado de bienestar” desarrollado por la socialdemocracia, que hasta ahora se ha limitado a atender solamente problemas asistenciales como posibles de ser realizadas en el marco constitucional existente. La D.E. va más lejos porque, conciente de la injusticia del sistema imperante -de acuerdo con la concepción de
John Rawls- entiende que su orígen esta en la propiedad de los medios de producción, que mientras son privados reportan dominación e injusticia.


Además, encuentran en el cooperativismo una forma sustitutiva de organización empresarial, y proponen aplicarla ya en forma generalizada dentro del Sistema dominante, que en el texto se identifica con el capitalismo, en los demás aspectos de su concepción.


No conocemos aún el texto original de Schweickart, pero por lo que se dice en el libro, parece ser conciente de que tanto en una forma rápida de transición, como en una progresiva, se necesitaría el respaldo de un movimiento político y popular muy amplio y consciente de lo que se pretende. En cuanto a Comin-Gervasoni, no se pronuncian sobre el problema, pero parecen conscientes de las dificultades en cuanto a que el PODER REAL no ha mostrado disposición alguna de aflojar, ni en el control de la situación, ni en el dominio sobre la propiedad privada de los medios de producción.

COMENTARIO

Desde nuestro punto de vista no parece una propuesta realista. Aunque no hay discrepancia en que la propiedad de los medios de producción contribuyen a generar injusticia cuando son privados, agregamos que también pueden serlo cuando son del Estado, como ocurrió el siglo pasado con el que organizó la revolución rusa del año 17. Para que dejen de serlo deben pasar a ser de propiedad social, que es como decir “de nadie” y que cuando una empresa los cree o los utilice, lo haga en calidad de posesión y no de propiedad, como ya había opinado Proudhon el siglo anterior, y solamente mientras los usa adecuadamente, y lo mismo que debería ocurrir con la tierra. Pero esa concepción no está dentro de la propuesta de la D.E. ni de ninguna otra que no haya abandonado totalmente el sistema Capitalista.

Consideramos también ingenuo suponer que por medios impositivos y aparte de la expropiación, incompatible también con el Sistema dominante, se pueda lograr la obtención de valores suficientes sin afectar a la “sagrada” propiedad privada, aunque sea en un período enorme de tiempo, pero no imaginamos otro medio.


Tampoco se ocupa D.E. del problema de la publicidad (no de la simple información) sobre los productos disponibles en el mercado, un área que a nuestro entender nada tiene que ver con el consumo responsable que ocupa todo un área de las cuatro que propone reformar. La publicidad al nivel que se practica en la actualidad distorsiona gravemente el Mercado y conduce a una sobreproducción de apetencias más perjudiciales que útiles, además de atentar gravemente contra la Naturaleza, tema que si trata, pero en un nivel meramente retórico.


Y tratándose del Mercado y del concepto del VALOR en que se apoya: al valor de cambio, tampoco se hace referencia alguna en D.E. La variación de los “valores de cambio” de los productos en el Mercado,  haciéndolos depender de la oferta y la demanda (existente, incluso, desde antes de la revolución urbana y de la división clasista de las sociedades humanas), fue imprescindible como forma práctica de disponer de datos aproximados para los intercambios, durante, aproximadamente 100 siglos.

Desde que se diferenció claramente el “valor de cambio” de los productos (Adam Smith, 1723) hasta que se definió el “valor de uso de los mismos” (David Ricardo, cincuenta años después) y se diferenció de aquél, no se entendió conceptualmente la diferencia entre ambos, y hasta que no se desarrolló la cibernética, no se identificó la importancia de las plusvalías que genera, ni quienes se benefician de ellas, y no se pensó, como se piensa ahora, en calcular el valor de uso de todos los productos, como tiene hecho Carsten  Shamer para la economía europea.

CONCLUSIONES

Es una propuesta que cabría dentro del encuadre constitucional del sistema dominante, pero difícil que pueda salir adelante por la vía legislativa –al menos en forma estable-, mientras el sistema electoral pueda funcionar como funciona en la actualidad y el Poder verdadero, en manos del capital, se encuentre vital y activo como lo está en esta primera parte del s. XXI.

Hay que considerar que la captación impositiva para que el Estado llegara a tener la capacidad económica suficiente para atender las necesidades que se irían acumulando en tal situación -que también sobrepasa la posibilidad de que un gobierno, por muy socialdemócrata que sea, dentro del Sistema dominante- pueda  llegar a embarcarse en tal proyecto, sería señal de haber evolucionado considerablemente esa cultura social actualmente dominante, tema que la Democracia Económica (DE) ni siquiera entra a considerar.


Y debemos señalar también en el presente comentario que ni Democracia económica, ni AC-LG se preocupan por discutir los falsos principios en que se respalda el sistema dominante cuando afirma:

-que si el capitalismo ha aportado progreso y abundancia relativa, ha sido bajo la expectativa del lucro personal y por su intermedio, el Poder.

-que tales beneficios se deben a las capacidades que los capitalistas han tenido para que fuesen los más capacitados quienes lo gestionaran.

-y soslaya la referencia a las formas que históricamente ha empleado el Poder para oponerse a los cambios.

Y son temas importantes, porque especialmente aquellos que como el propuesto, de llevarse a cabo, cambiaría sustancialmente la ubicación del Poder, y en el texto no se plantean prescindir de él, ni siquiera de sugerir alguna ubicación diferente para él mismo.

Diremos finalmente algunas palabras más sobre los citados temas:


- Si durante el capitalismo ha obtenido progreso y abundancia relativa, no debe haber sido solo por la obtención de lucro personal, porque quienes lo inventaron y promovieron, ya eran poseedores de ambos privilegios, heredados del sistema absolutista anterior. Más bien fue para conservarlo y ampliarlo, y para extenderlo, con la finalidad de poder administrar en las nuevas condiciones creadas (en sus diversos órdenes) por la revolución industrial del s. XVII. Y, en todo caso, el desbarajuste ocasionado por la Rev. Francesa.


- Los beneficios aumentados desde que se produjo la transformación capitalista, se deben a la citada Rev. Industrial y si los capitalistas se aprovecharon de ello, fue más en sentido negativo que positivo, pues en la persecución de mayores beneficios personales, los gestores capitalistas, lo que obtuvieron fue un monstruo admirado por su tamaño y por su brillo, pero incapaz de aportar justicia, bienestar, armonía, ética  y paz entre los humanos. Cierto es que cuando se produjo la Rev. Industrial no había ninguna propuesta organizativa distinta del capitalismo para pode elegir, pero ello no es argumento suficiente para justificarlo.

Por otra parte en Democracia Económica no se hace referencia a ninguno de los cinco temas que se plantean en los blocs anteriores:

-      No se cuestiona la supuesta preeminencia de la tendencia egocéntrica en el ser humano y, en consecuencia permiten suponer que la aceptan.

-      No se hace referencia alguna a las personas que viven e expensas del trabajo de quienes producen bienes útiles para la vida.

-      No se preocupan por determinar donde se ubicaría al Poder Superior ni si es necesario contar con él.

-      No contempla la sustitución del valor de cambio por el de uso en la fijación del valor de los bienes y en consecuencia  aceptarían la permanencia de las plusvalías y su destino.

En cuanto a la tesis de Rawls (que compartimos) no da ninguna señal de que sea posible una democracia mejorada sin el imperio de la igualdad real.