EVOLUCIÓN DE LA VIDA

Hoy se sabe que los seres vivos (en el planeta Tierra) existen desde no hace menos de 3.800 millones de años. Desde entonces han ido adoptando diferentes formas –unas a partir de otras- . Animales, propiamente dichos, se han encontrado de una antigüedad de hasta 600 millones de años. Desde entonces se fueron diferenciando gran variedad de formas, partiendo unas de otras hasta hace unos dos millones de años, tiempo en que vivieron los humanos más antiguos conocidos que, por cierto, eran bastante diferentes de nosotros, especialmente en tamaño y detalles corporales. Desde entonces se han registrado nuevos cambios o mutaciones desde aquellos primeros “australopitecos”: los homo-hábilis, los homo-erectus y los homo-sapiens –nosotros. Estos últimos, los únicos que existimos en la actualidad. Pero la evolución sigue. Respecto a la especie misma, en sus formas y complejidades de relaciones y de organizarse; y al parecer, siempre en la misma línea de ensayar y elegir la solución que es conveniente para ella en cada caso. Pero debe tenerse en cuenta que en este último caso, no se modifica la esencia de la especie, sino –al parecer- solamente la forma de organizarse los individuos que la componen.