INCIO
PRESENTACIÓN

BLOQUE 1: 
LAS BASES DEL SISTEMA
BLOQUE 2: 
CONCEPCIONES DISCUTIBLES
BLOQUE 3:
PROPUESTAS ACTUALES
BLOQUE 4:
HACIA EL CAMBIO


LA HISTORIA CONTINUA  

Explicar tal intención reclama comenzar declarando a donde se pretende llegar. Por un lado, apoyados en el reconocimiento de las tendencias humanas en la convivencia social (empáticas y egocéntricas) a las que atribuimos origen genético, en proporciones variables y a las que añadimos otra, esta de carácter cultural y contenido ético, que algunos pensadores la relacionan con la justicia, otros con la equidad, otros con la paz y otros, incluso, con la supervivencia de la especie.

Se les ha dado, en la primera parte, más atención a las de origen genético, porque en definitiva son las que más han influido en los acontecimientos sociales durante los últimos más de 50 siglos, en los que se ha producido un explosivo crecimiento demográfico, paralelamente a un importante desarrollo cultural.


Pero antes de entrar en el tema de fondo debemos dejar aclaradas ciertas concepciones formadas durante el devenir de los acontecimientos que han ido teniendo lugar. Los logros han sido importantes, aunque los méritos, mal atribuidos, cosa que sucede siempre en los sistemas que funcionan egocéntricamente, en que los reconocimientos no son tanto para quienes realizan los aportes, sino para quienes los ordenan o los facilitan, y a menudo con medios mal habidos. Durante el período neolítico, cuando las imposiciones no existían, la creatividad fue tanto o más importante que durante el predominio egocéntrico (a partir de la revolución urbana) y funcionó así, sin que generara beneficios ni reconocimiento para sus anónimos creadores.


Sería incongruente desconocer la importancia de lo producido durante su desarrollo en el pasado, tanto en lo material como en lo intelectual, a través de quienes vivieron y actuaron en las áreas bajo su influencia. Es incuestionable el valor de las importantes construcciones iniciadas por los egipcios y los babilonios, la estatuaria griega y romana, el conocimiento de la Naturaleza física y las limitaciones de los conocimientos de la esfera de la mente, así como el del pasado de la humanidad y de la vida en general sobre la superficie terrestre.

Pero sería incongruente también dejar de señalar que todos aquellos logros no fueron tanto el resultado de la intención de quienes los facilitaron, sino de la acción de quienes los realizaron que, como ya fue señalado, no fueron las mismas personas, ni movidas por los mismos impulsos e intenciones.


Asimismo se debe señalar que en los momentos actuales, a mediados del segundo decenio del siglo XXI, la estabilidad del sistema dominante se nos aparece como singularmente comprometida, en tanto por un lado el Poder político-militar y económico de un país, USA, respaldado por la Unión europea, parece sentirse en condiciones de imponer su intención hegemónica a nivel mundial.

 


Por otra parte, se encuentra con una resistencia manifiesta por parte, en primer lugar. de una importante porción de los pueblos de cultura musulmana radicados en el norte africano y el sur asiático, que no parecen estar dispuestos a dejarse absorber – o dominar- por la occidental; en segundo lugar por los países septentrionales de Asia, y en tercer lugar, por los pueblos latinoamericanos.

Se nos aparece como un nuevo intento de expansión imperial como los ya ocurridos en el siglo I a cargo de los romanos, en el siglo XV, de españoles y portugueses y en el XVIII, de Inglaterra; todos ellos frustrados.

El objetivo final es, pues, acercarse lo más posible, a una o varias formas armónicas y equitativas donde podamos convivir los humanos producto de la última mutación -todos los existentes en la actualidad- según lo afirmado por la antropología académica.



Una armonía en la cual, a los desencuentros que se generen, puedan encontrárseles soluciones no traumáticas, o lo menos traumáticas posible y en plena conciencia de que una convivencia armónica y pacífica con la participación de aquellos en quienes predominan las tendencias egocéntricas, no es cosa fácil, como tampoco lo es entre quienes tienen distintas aspiraciones de bienestar.

Es debido a ello que aquí no se propondrán fórmulas preconcebidas, sino solamente los caminos para acceder a ellas, ya que las soluciones concretas en cada caso, serán tema para los protagonistas del tiempo y lugar en que se hagan posible o necesarias.

Pensamos también que la orientación del tal camino deberá reunir ciertas condiciones, como por ejemplo:


Desde luego que para alcanzar niveles de bienestar satisfactorios para todos, deberá prestarse atención suficiente a la economía, pero sin valorarla, como actualmente se hace, el objetivo primordial. Al destacarlo no se pretende desvalorizarla, sino simplemente, ponerla en su lugar como un elemento auxiliar, circunscribiéndola a su función, que es la de servir a la humanidad, y no a servirse de ella.


La economía se relaciona con la producción y distribución de bienes de todo tipo, pero tiene que haber un criterio definido sobre lo que debe producirse y como debe distribuirse, y eso son los humanos quienes deben decidirlo, como sus beneficiarios que son, y no el Mercado, como actualmente sucede, y sin tener en cuenta su sostenibilidad por el limitado soporte de la Naturaleza. En un sistema donde coexisten cualitativa y cuantitativamente distintos tipos de consumidores, las decisiones sobre este punto deben ser tomadas colectivamente y poniendo en juego la parte de lo humano que activa la empatía. Y como se trata de atender problemas complejos en los cuales es natural que aparezcan tendencias personalistas, parece aconsejable que lo resuelto en cada caso pueda ser puesto a prueba antes de la adopción de decisiones firmes.



Y terminamos recordando que con las propuestas que estamos ofreciendo se está afectando no solo a un sistema sociopolítico determinado, sino al conjunto de la
cultura social imperante, una cultura social que ha sido conformada durante un montón de siglos, pasando por formas distintas, y que muchos  de quienes  forman parte de ella, la sienten como suya propia, especialmente quienes la observan sin sentido crítico.  En tales casos, que sin duda deben ser la mayoría, deberá ser difícil que acepten las pautas que aquí se les irán ofreciendo para el cambio, y en consecuencia, la posible transformación podrá resultar lenta, afectando a varias de sus distintas áreas, sobre lo cual ya se han adelantado algunas opiniones, como la de sustituir el valor de cambio por el de uso de los bienes y servicios, la de los caminos a recorrer que, suponemos se irán abriendo sucesivamente, etc.  Todos ellos requerirán esfuerzos y ensayos.

En el proceso de hacerse aceptables, en una cultura en formación o modificación, nuevos elementos que armonicen con ella, se deberán tener en cuenta tareas educativas y formativas, tanto más complejas en tanto las nuevas concepciones más se diferencien de las que se pretenden sustituir.  Es lo que habíamos registrado en los procesos de la formación de la surgida de la rev. urbana, cuando los egocéntricos impusieron su nuevo sistema y para ello se valieron, al menos en los primeros casos, de las religiones organizadas, que se apoyaron en las supuestas explicaciones del origen del mundo y de la vida, así como lo que supuestamente ocurría después de la muerte corporal.

Con la incorporación del conocimiento científico de la realidad, aquellas explicaciones supersticiosas han ido perdiendo fuerza explicativa sobre las reales realidades y, aunque sigue habiendo muchos  que se resisten a renunciar a la esperanza de una vida después de la muerte, ya no se considera que ello sea lo que deba influir en las conductas personales en una cultura propia de una sociedad organizada en consonancia con la naturaleza humana.


Por otra parte hoy existen medios tecnológicos más apropiados y eficientes para difundir entre los humanos conductas para una sociedad en que predomine la tendencia empática. No se trata de discutir la validez de las creencias religiosas, sino solamente de que sean temas de elección personal y en el mejor de los casos, armónicos con los valores éticos que todas las religiones contienen y trasmiten. El resultado de lo expuesto es que la educación para una cultura diferente en sustitución de la dominante, deberá ser laica, con lo cual se evitará la confusión que incorporaría el mezclar dos elementos  que poco tienen que ver el uno con el otro: lo que supuestamente ocurra después de la muerte y lo que debe prevalecer para hacer más armónico lo que suceda durante la vida.


La información o educación para convivir lo más armónicamente posible en una sociedad moderna pues, no debe faltar si se pretende que se llegue a generalizar una nueva cultura y que llegue a hacerse innecesario seguir difundiéndola. De lo que se tratará no es de establecer reglas nuevas, sino de llegar a que se asuman con actitud crítica,  actitudes y costumbres decididas por la propia colectividad.

El resultado no habrá de ser algo rígido, fijo y permanente, sino algo que se pueda ir modificando según los requerimientos, pero dentro de unos lineamientos claramente establecidos.


Por ejemplo, si se consolida la concepción de que el trabajo que requirió crear un bien y, eventualmente modificarlo es lo único que determina su valor, resultaría incongruente que se le asignara un valor modificable según la necesidad o el anhelo que se tenga de él. O, si se considera que todo lo que se encuentra en la capa accesible de la superficie terrestre (el sial), y que se transforma espontáneamente (sin intervención humana) hasta hacerse útil por ella, debe ser considerado como un bien de toda la humanidad, resultaría incongruente que sea apropiado por nadie en beneficio propio o exclusivo.

En la presente página pensamos que ese proceso ya está en marcha, desde que en la segunda mitad del siglo XIX R. Owen realizó sus fracasados experimentos con las “aldeas cooperativas” y Ch. Fourrier con sus fracasados “falansterios”, y sobre todo cuando solo unos años después Rochdale puso en marcha el suyo dando comienzo a su extensión. Puede pensarse que ese es uno de los caminos válidos, y especialmente en este 16º año del s. XXI, en que la ACI parece haber decidido incidir en la marcha del cooperativismo y no solo en el de las cooperativas, lo que parece responder a la intención de promover el desarrollo de una economía Social y Solidaria como opuesta a la Economía lucrativa. Intención en que está implícito un cambio del área cultural que conlleva numerosas consecuencias, como la correcta valoración de los bienes y de la división clasista, el reconocimiento de la totalidad de las necesidades humanas, incluida la enseñanza de todas sus áreas y niveles y la vivienda básica con sus servicios.


Desde 1844 hasta 2016 han pasado 172 años, 8 generaciones largas, que han sido las necesarias para comprobar la capacidad del método rochdeliano para generar y distribuir bienes útiles y necesarios para la vida en el seno de colectividades de diferentes tamaños, mientras la combinación del desarrollo tecnológico y el afán de lucro individual del sistema dominante le han conducido al riesgo de hacer insostenible la vida en el planeta.  Una alerta que viene haciéndose desde el área netamente científica de la sociedad, y que conlleva un riesgo complementario: el de la irreversibilidad si no se corrige a tiempo.