INCIO
PRESENTACIÓN

BLOQUE 1: 
LAS BASES DEL SISTEMA
BLOQUE 2: 
CONCEPCIONES DISCUTIBLES
BLOQUE 3:
 PROPUESTAS ACTUALES
BLOQUE 4:
HACIA EL CAMBIO


LA PLUSVALÍA

El término “plusvalía” fue empleado originariamente por el filósofo y economista alemán Carlos Marx y hoy se emplea ampliamente para referirse al excedente del valor de mercado de los productos después de haberles descontado los gastos empleados en su producción (materias primas, mano de obra, cargas sociales, e insumos de cualquier naturaleza que sean, así como equipamientos y su amortización).

Desde que apareció esa palabra en el léxico socio-político, a mediados del siglo XIX, fueron pocos quienes le dieron importancia, quizá por quien fue su autor, quizá porque el término era tan vago como aquello a lo que se refería, a pesar de que ya hacía alrededor de un siglo que el economista John Stuart Mill había señalado la diferencia entre el valor de cambio empleado en las transacciones económicas (variable y subjetivo) y el de “uso”, dependiente del trabajo necesario para producirlo (pero complicado para ser calculado para todos los productos existentes en el mercado). Hoy en día, a comienzos del siglo veintiuno y con la ayuda de la cibernética, sumando los “inputs” de trabajo empleados en la producción y distribución de cada bien, se calculan con precisión matemática todos los valores de uso de los productos existentes en el mercado.


En esta página damos una especial importancia a este hecho, en tanto afecta incluso a la motivación de la preocupación por lo que hemos dado en llamar “Cambiar el mundo”, que así pasa de ser un problema principalmente ético, a otro que incluye la subsistencia de la especie y hasta, quizá, gran parte de la vida en el planeta.  Preocupación de intensidad creciente ante la percepción de que el sistema capitalista no es sostenible sin un crecimiento ininterrumpido que le llevaría a una situación en que la propia Naturaleza no disponga de la suficiente capacidad reproductiva para atender las necesidades de esa creciente y consumidora población.

En la actualidad se trabaja en determinar la suma de todos los “inputs” de trabajo que intervienen en la producción y distribución de todos y cada uno de los productos disponibles en el mercado. Para ello se toman en cuenta los tiempos promedios empleados en cada lugar donde se realizan, sean cuales sean la edad, el sexo, la cultura o la etnia  de los trabajadores que intervienen.

Por lo menos hay dos centros conocidos donde se realizan dichos estudios, uno en Escocia (Reino Unido) y otro en Alemania, de manera que parece se lo están tomando en serio.

Una vez conocido el valor de uso de un producto calculado en tiempo de elaboración y distribución, se puede fácilmente transformar en valor monetario y compararlo con el del mercado. La diferencia no es otra cosa que la plusvalía producida por ese producto en el mercado, plusvalía que va a parar a quienes –como dijimos antes- participan en esa cadena de producción-distribución sin aportar trabajo.


Pero si se pretende evitar otras confusiones, también es necesario reconocer que no toda esa plusvalía va a parar a los bolsillos de los empresarios, financistas y lobystas, porque también hay una buena parte de la clase media que participa en la administración de esas actividades, que no son de trabajo productivo pero que en rigor se pueden considerar parte de las plusvalías, ya que son quienes las administran en el sistema crematístico: (funcionarios, contables, bancarios, juristas, economistas, miembros y gestores de los partidos políticos y sus adyacencias, etc.

No pretendemos, al menos en esta etapa de la página desmenuzar toda la complejidad y enredo del funcionamiento del sistema crematístico al que iremos haciendo referencia, pero esperamos que con sucesivas aportaciones se pueda ir despejando la oscuridad que lo caracteriza.


Consideramos primordial que esté presente la aclaración del significado de la plusvalía en el conjunto de la economía. De más está señalar que de evitarse toda esa desviación del valor de uso de lo producido, se obtendría un considerable beneficio, ya sea en la disminución de la cantidad de trabajo necesario, o en el aumento del bienestar general de quienes trabajan.